Sobre mí

Soy andaluza, concretamente de un pueblo entrañable de Granada llamado Loja. Allí crecí rodeada de mi familia, mis amigos y esa forma tan especial de vivir que tiene Andalucía: la cercanía, la alegría, las conversaciones eternas y el cariño en los pequeños detalles.

Desde pequeña ya apuntaba maneras. Recuerdo peinar y maquillar a mis hermanos pequeños, y convencer a mis hermanas mayores para que me dejaran hacerles la cera que ellas mismas preparaban sobre la encimera de la cocina de mi casa. Sin darme cuenta, el cuidado ya formaba parte de mí.

Cuando terminé mis estudios, tenía muy claro a qué quería dedicarme. Así comenzaron mis estudios de estética durante dos años y, poco después, tuve la suerte de que una de las clínicas estéticas más reconocidas de mi pueblo me diera la oportunidad de empezar a trabajar con ellos. Para mí fue un regalo. Allí permanecí durante 18 años: 18 años en los que confirmé que cuidar de los demás no era solo mi profesión, era mi pasión.

Durante todo ese tiempo seguí formándome, creciendo como profesional y enamorándome cada día más de este oficio. Pero también crecí como mujer. Aprendí. Me equivoqué. Lloré. Me enamoré. Me casé. Fui madre. Y entendí que detrás de cada mujer siempre existe una historia, una emoción y una forma distinta de sentirse frente al espejo.

Con 43 años, la vida volvió a sorprenderme. Por cosas del destino me enamoré de un vitoriano y tomé una de las decisiones más importantes de mi vida: dejar Andalucía y comenzar de nuevo en Vitoria junto a mis hijos. No fue fácil. Significaba dejar atrás a mi familia, mis raíces, mis amigos… el olor de mi tierra, la luz de Andalucía y ese sol que siempre había formado parte de mí.

Pero fue precisamente en ese momento cuando descubrí algo muy importante sobre mí misma: que soy una mujer fuerte, luchadora y decidida. Pero también profundamente sensible. Una mujer que se mueve por el corazón, por el sentir y por la necesidad de construir una vida coherente con lo que ama.

Y quizás esa mezcla de sensibilidad, fuerza y verdad es también lo que hoy define mi manera de cuidar. Porque para mí, la estética nunca ha sido únicamente una profesión. Ha sido siempre una manera de acompañar a las mujeres desde lo más humano.

— Lidia Corpas

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