Con el paso del tiempo, los tejidos pierden parte de su capacidad de sostén natural. El óvalo facial puede perder definición, los contornos suavizarse y determinadas zonas comenzar a descender de forma progresiva.
Los hilos tensores permiten recuperar parte de ese soporte perdido mediante una técnica que combina efecto tensor inmediato y estimulación natural de colágeno. El resultado es un rostro más definido, firme y equilibrado, respetando siempre la naturalidad y la expresión de cada persona.
En Sapphira Privé entendemos que el rejuvenecimiento no consiste en cambiar un rostro: consiste en ayudarle a recuperar la armonía que el tiempo ha ido modificando. Por eso trabajamos desde la precisión, el equilibrio y el respeto absoluto por la identidad facial.
Porque cuando el rostro recupera soporte, vuelve a reflejar seguridad, vitalidad y elegancia.
